Bitácora de Mario

Posiblemente el lugar preferido de encuentro para la familia y los amigos de Mario, el traductor errante.

13 mayo 2006

Casi me quedo sin Internet

Esta semana contraje un caso de faringitis aguda. Ayer tuve que irme a casa horas antes de terminar el primer día de un seminario de posgrado al que estoy asistiendo porque la leve fiebre intermitente estaba estropeando mi concentración. Esa noche (viernes 12), mientras hacía búsqueda en Internet sobre un tema académico, noté que se había interrumpido mi conexión a Internet. Desenchufé el módem Motorola y volví a enchufarlo...y nada. Llamé al servicio técnico de Fibertel Argentina, donde me dieron un turno para el viernes que viene. Inaceptable. Pedí un turno antes, lunes al menos, pero el remilgado representante, convencido de saber todo sobre atención al cliente, me dijo que lo mejor que podía hacer era avisarme por teléfono si aparecía un turno antes. De nada sirvió pedirle y repedirle que me diera con su supervisor o gerente. Maleducado.

La información útil que sí me había dado era esta: desconectar el cable Ethernet de mi encaminador (router, para los que no entienden) y conectar el módem directamente a la computadora. Eso devolvió la conexión a Internet, debo reconocer. Confiado, restablecí las conexiones con el encaminador (es un Linksys modelo RT31P2, con dos conectores telefónicos, que recibí con mi servicio telefónico de Vonage en Florida). Nada, perdí la conexión con Internet.

Mystified, ensayé las conexiones correctas y usé el comando "ping" sin obtener resultado positivo alguno. Cansado, volví a conectar el módem directamente a la computadora, desenchufé mi encaminador telefónico y me fui a dormir. Ya estaba pensando en que tenía que comprarme un nuevo encaminador telefónico...y estos aparatitos son caros ($100 a $150 dólares).

Despierto este sábado con una leve fiebre, pensé en que debía resetear el encaminador y volver a configurarlo. Luego de algunos intentos fallidos para cambiar el MTU (que no lograron restablecer la conectividad a Internet), reseteé el encaminador, con iguales resultados (sin Internet). Finalmente usé SETUP (configuración) como si fuera la primera vez que conectaba el encaminador a mi portátil y al módem. ¡Santo remedio! Pude configurar el encaminador y registrarlo en www.linksys.com.

Anoche había recuperado mi conexión a Internet, pero temía haber perdido mi conexión telefónica VoIP (a través del encaminador). Por suerte, todo volvió a la normalidad y puedo seguir haciendo llamadas locales a EE. UU. y Canadá como si estuviera en Florida.

10 mayo 2006

A mediados de diciembre de 2005, emprendí un viaje de vacaciones al sur argentino (Río Gallegos, Río Grande y Ushuaia) de diez días.

Durante el viaje de 36 horas en bus (desde Córdoba hasta Río Gallegos), vi terminales de ómnibus de todo tamaño y aspecto. Me gustaron las de Río Colorado y Puerto Madryn en particular. Finalmente, llegué a la terminal de Río Gallegos (der.), la cual había sido inaugurada hace poco.

En Río Gallegos vi a mis amigos cordobeses Maika y su esposo Pablo, quienes me llevaron a conocer las atracciones del lugar, como el único árbol de R. Gallegos (según dicen, jeje), las lanudas ovejitas camino a Punta Loyola y el afamado Marjorie Glen, un barco de casco metálico que encalló hace casi 95 años y que se está despedazando de a poco.

Los días veraniegos son ventosos pero largos. Más de una vez me sorprendía ver cómo el sol seguía brillando hasta bien entrada la noche (tipo 10 p.m.). Esos ocasos le otorgan a las ciudades del extremo sur patagónico un encanto romántico, apacible y, claro, luminoso.

Olvidaba acotar que vi guanacos, pelícanos, flamencos y otros bichos
desde el autobús en el que viajaba casi cómodamente. Digo casi porque la comida era espantosa. Un sánguich de jamón era más emparedado de pan con huella de fiambre que otra cosa.

Era posible dormir bien...hasta que el colectivo hacía una parada para que gente subiera o se bajara. En Río Cuarto, un matrimonio con dos chicos subió. El mayorcito, de unos 5 años creo, no cesaba de hacer preguntas a toda hora: que por qué el colectivo se paraba en la estación de servicio, que si sucedía algo malo, etc. Supongo que a la madre le estaba sacando canas de todas las tonalidades.

Mi ventaja era tener un asiento solitario al lado de la ventana, del lado derecho del vehículo. Por más que lo intentaba, las fotos que sacaba desde la ventanilla no salían bien, pues los objetos se movían a demasiado velocidad. No todos los objetos de mis fotos valieron la pena retratar: todo lo que obtuve de mi paso por General Conesa fue un cesto de basura municipal.

Río Gallegos me pareció pintoresca, pequeña y pacífica, con un casco céntrico bien chico. De la misma manera que casi todos los pueblos estadounidenses comparten Maine Street, así también R Gallegos adoptó calles que aparecen incesantemente en otras urbes argentinas: 25 de Mayo, San Martín, 9 de Julio, etc. Por supuesto, tienen calles muy locales, como Gral. Roca, etc. Me llamó mucho la atención la construcción de casas con techos de chapa pintada de varios colores. No es raro encontrar una casa color mostaza con un techo de chapa rojo. Ahora bien, el uso de chapa y no losa de cemento se debe a una razón bien práctica: las nevadas.

Durante mi estada en R Gallegos, me empeñé por probar las delicias culinarias locales, entre ellas, el cordero con papas. Para ello me dirigí al Club Británico (o antro de fumadores, como me gusta llamarlo). Este club, un cálido y ostentoso restaurante familiar, nada tiene de británico o inglés. Ni siquiera oí hablar a nadie en el idioma de los anglosajones. Qué raro. Pero la sorpresa fue recibir mi cordero con papas casi crudo; tuve que pedirle a la moza que me lo asara por un ratito más. Cuando lo trajo a los diez minutos, estaba bien cocido, quizás demasiado.

Bienvenidos a la Bitácora

Como viajo con frecuencia, tengo oportunidades de ver a mis hermanos, sobrinos, primos, tíos y tías...aparte de visitar a viejos amigos (eso de "viejos" es por la duración de la amistad, claro). Lo que he notado, especialmente en mi familia, es que algunos de mis primos y tíos no conocen a algunos de mis hermanos y sobrinos...y viceversa. ¡Incluso mis sobrinos no se conocen entre sí!

Por ello decidí remediar la situación colocando detalles y fotos y así invitarlos a que se conozcan. Otra razón es mantener a mi clan de hermanos, parientes y amigos al tanto de mis movimientos en el planeta.

Por supuesto, no voy a poner direcciones, teléfonos u otros detalles que los involucrados consideren personales. Sí pondré anécdotas y otras historias. Una vez más, ¡bienvenidos todos!